Berzocana

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Berzocana se sitúa en la solana de los enormes riscos de cuarcita que forman el corazón de las Villuercas. Al sureste de la provincia de Cáceres.

Es una tierra privilegiada por la fecundidad de la tierra, la altura del terreno, 728 metros en la población, y las favorables condiciones ambientales que dan sus valles orientados al norte.

Las estaciones se suceden con una bondad impropia de estas latitudes: la privamera se prolonga hasta primeros de julio, en verano la sombra siempre refresca y las noches son un descanso entre la brisa que baja de las montañas; el otoño llega con un colorido que alegra el alma entre verdes, amarilos, ocres de los robles y castaños en las laderas y los alisos, olmos y fresnos de los valles; si el invierno no viene seco, apenas si helará.

Su territorio abarca dos ecosistemas distintos: las dehesas de encinas y el bosque alto de robles y castaños, que se extienden por las montañas de sur y el este berzocaniego.

Ambos de una espesura poco común, prácticamente impenetrables y rebosantes de vida. Las jaras, brezos, tomillos, romeros rellenarán el resto de la tierra para que todo esté siempre verde.

Una tierra que te abordará en la quietud de un tiempo que parece no corre, en la serenidad de ánima, en la inspiración de la fuerza de la naturaleza, de la vida salvaje y del rastro de los tiempos.

 

La historia eligió Berzocana para dejar sus más preciados tesoros.

En la tradición berzocaniega encontrarás ancestrales culturas prehistóricas, el sonido del hierro de las tribus cetibéricas, el esplendor de la herencia romana, codiciadas reliquias de santos visigodos y la espléndida muestra de arte renacentista de la Iglesia de San Juan Bautista.

Pero ésto es solo la punta del iceberg que puedes descubrir si buscas un poco en el interior que seguro tendrás abierto de par en par...