
Jesucristo, leyendo al profeta Isaías, dice que Él ha venido a proclamar el Año de Gracia del Señor: de abundancia y regalo de sus bienes.
El Jubileo cristiano es un tiempo destinado a promover la santidad, animar a los creyentes para que vivan de acuerdo con el Evangelio, invitar a seguir a Jesucristo con mayor entusiasmo.
Es tiempo de perdón, de reconciliación. Es tiempo de mirar la vida a la luz de la Palabra de Dios, que ilumina el pasado con sus luces (buenas obras) y sus sombras (pecados) y abre caminos de arrepentimiento hacia un futuro de santidad.
Durante el Jubileo la Iglesia concede la Indulgencia plenaria con el ánimo de fortalecer la fe de todos sus hijos, también de los que se encuentran alejados y quieren volver al camino del Señor.
Existen dos clases de Jubileos: los ordinarios, que se celebran en plazos de años preestablecidos, como el de Santiago de Compostela; y los extraordinarios, que conmemoran un acontecimiento puntual, como nuestro Año Jubilar Berzocaniego, con motivo de cumplirse 400 años de la traslación de las reliquias de los Santos Fulgencio y Florentina al mausoleo-relicario que se encuentra en la Villa de Berzocana.
Qué es la Indulgencia jubilar

Jesucristo, nuestro Señor, dio a su Iglesia la potestad de distribuir su salvación en beneficio de todos los que tengan deseo de acercarse al Señor, sentir su necesidad en su vida y convertirse a Él cambiando todo lo que no es de Dios.
Cuando el cristiano ofende a Dios o al hermano, comete un pecado, que lo aleja de Dios; este pecado genera una culpa y una pena. La culpa queda absuelta y totalmente perdonada en el sacramento de la penitencia. La pena se redime con actos de amor mientras vivimos en esta tierra o, después de la muerte, en el Purgatorio, ya que al cielo, para vivir con Dios, hemos de llegar totalmente purificados.
La Indulgencia es la gracia de perdonar, en virtud de los méritos de Jesucristo aplicados por la Iglesia, la pena acumulada por los pecados cometidos: si se perdona toda la pena debida, hablamos de Indulgencia plenaria, y si se perdona una parte de la pena hablamos de Indulgencia parcial.
Las Indulgencias pueden ser aplicadas como sufragio a los difuntos del Purgatorio, es decir, por las obras que tienen concedidas indulgencias realizadas por un creyente en este mundo se le perdona la pena al difunto, si quien realiza la obra quiere que sea así.